El peso Histórico de la Ciudad de Caldera, Región de Atacama

Desconocido para la mayoría de los habitantes de Santiago y más aun por extranjeros es que CALDERA, tuvo un rol protagónico en el siglo 19, siendo fundamental en el desarrollo industrial del país y la construcción de una identidad minera que perdura hasta el presente.

Rodrigo Arcos Castro

9/22/20257 min read

La Ciudad de Caldera:                                                                                  Fundación y el Primer Ferrocarril de Chile. 

La ciudad de Caldera, ubicada en la Región de Atacama, Chile, representa un capítulo fascinante en la historia del país, marcado por su rol como puerto minero y nodo de innovación tecnológica en el siglo XIX. Situada a unos 75 kilómetros al oeste de Copiapó, la capital regional, Caldera surgió en un contexto de auge minero, impulsado por los descubrimientos de plata y cobre en la zona. Su evolución refleja los ciclos económicos de Chile: desde el boom extractivo hasta la diversificación hacia la pesca, el comercio portuario y el turismo. A continuación, se detalla su historia, con énfasis en la fundación, el desarrollo posterior y la emblemática historia del primer ferrocarril de Chile y Sudamérica, el Caldera-Copiapó.

Antecedentes Pre-Fundacionales: Un Puerto Antiguo en el Desierto

Antes de su fundación oficial, el área de Caldera ya tenía una larga historia como punto de intercambio marítimo. Desde el siglo XVII, alrededor de 1650, la bahía de Caldera servía como caleta para el tráfico de mercancías, aunque de manera informal y limitada. Su nombre deriva de la forma natural de la bahía, que recuerda a una caldera volcánica, ofreciendo un refugio natural contra los vientos y olas del Pacífico. En 1811, durante la independencia de Chile, el puerto fue temporalmente reemplazado por el de Copiapó, más al sur, debido a mejores condiciones para el embarque. Sin embargo, la zona experimentó un renacimiento en agosto de 1842, cuando se rehabilitó Caldera como puerto, impulsado por el creciente tráfico minero de la región.

Este período estuvo marcado por eventos geológicos significativos, como el megaterremoto de magnitud estimada entre 8,8 y 9,4 que azotó la zona el 31 de agosto de 1420, considerado el primer gran sismo registrado en la historia chilena. Además, el descubrimiento de yacimientos de plata en Chañarcillo en 1832 por Juan Godoy desencadenó un boom minero que transformó el Norte Chico. Minas como Tres Puntas y Agua Amarga generaron una demanda urgente de un puerto eficiente para exportar minerales y importar suministros, sentando las bases para la fundación de Caldera. La región vivió un "explosivo desarrollo de la minería" entre 1830 y 1850, atrayendo capitales y mano de obra de todo el país y del extranjero.

La Fundación: Nacimiento de una Ciudad Puerto (1849-1850)

Caldera fue fundada oficialmente el 20 de noviembre de 1849 mediante un Decreto con Fuerza de Ley emitido por el presidente Manuel Bulnes y su ministro del Interior, José Joaquín Pérez. Este acto legal respondió a la necesidad imperiosa de un puerto dedicado al embarque de la producción minera de Copiapó y sus alrededores, ya que los puertos existentes eran insuficientes para el volumen de minerales como plata y cobre. La caleta de Caldera, con su bahía protegida, se convirtió en el sitio ideal.

El 21 de septiembre de 1850, se formalizó la creación de la población y se habilitó el puerto para el comercio, marcando el inicio de su rol como eje económico. La ley del 12 de julio de 1853 elevó a Caldera a la categoría de capital del departamento de Copiapó, un estatus que mantuvo hasta el 14 de enero de 1884, cuando se suprimió el departamento y la sede municipal se trasladó, aunque Caldera conservó su autonomía comunal. En sus primeros años, la ciudad atrajo a inmigrantes, mineros y comerciantes, fomentando un rápido crecimiento urbano con calles anchas y rectas, típicas de la planificación colonial tardía.

El Primer Ferrocarril: Un Hito en la Modernización Chilena (1849-1855)

La historia de Caldera está indisolublemente ligada al Ferrocarril Caldera-Copiapó, el primero en Chile y el tercero en Sudamérica (después de los de Guyana Británica y Perú). Esta obra, impulsada por el empresario estadounidense William Wheelwright, surgió como respuesta al auge minero de la plata en Chañarcillo, que requería un transporte eficiente para minerales, víveres y pasajeros entre el puerto y las minas interiores.

Wheelwright, accionista de la Compañía Anglo-Chilena de Minas en Copiapó, fundó la Compañía del Camino Ferro-Carril de Copiapó en 1849, con el apoyo de inversionistas chilenos como Agustín Edwards Ossandón, Diego Carballo y Candelaria Goyenechea de Gallo. La construcción comenzó en 1850, importando rieles de Inglaterra y contratando a la firma Norris Brothers de Filadelfia para las locomotoras. Los trabajos se iniciaron en Caldera, con ingenieros de Estados Unidos y Europa, y los rieles se colocaron sobre durmientes de roble.

El primer tramo, de 41 kilómetros hasta Monte Amargo, se inauguró en julio de 1851. Meses después, el 25 de diciembre de 1851, se completó la línea hasta Copiapó, totalizando 81 kilómetros. La locomotora "La Copiapó", llegada en 1850 y fabricada en Estados Unidos, fue la primera en transitar por territorio chileno, marcando un hito continental. En 1852, se extendió hasta Puquios (agregando 60 kilómetros), y en 1855 llegó a San Antonio, alcanzando 151 kilómetros en total. Se construyeron ramales: uno de 42 kilómetros a Chañarcillo y otro de 50 kilómetros por la quebrada de Paipote hasta Puquios.

El impacto fue profundo: facilitó la creación del puerto de Caldera, impulsó el progreso en Copiapó y trajo innovaciones como máquinas para destilar agua (debido a la alta cal en el norte), alumbrado a gas y el primer cuerpo de bomberos chileno en 1851. Económicamente, redujo costos de transporte y aceleró la exportación de minerales, consolidando a Caldera como uno de los mejores puertos del Pacífico. Posteriormente, en 1910, el Estado chileno adquirió la línea, integrándola a la red longitudinal norte. En 1952, "La Copiapó" fue declarada Monumento Nacional, y en 1981, la estación de Copiapó se convirtió en museo, preservando objetos históricos.

Desarrollo en el Siglo XIX: Boom Minero y Expansión Urbana (1850-1900)

Tras la fundación, Caldera experimentó un vertiginoso desarrollo impulsado por la minería del cobre y plata. El ciclo minero de 1820-1880, con picos en los yacimientos de Agua Amarga y Las Ánimas (descubierta en 1824), atrajo inversiones y población. En 1854, se erigió la iglesia parroquial, y para 1899, Francisco Astaburoaga describía una ciudad con 2.129 habitantes, edificios modernos, aduana, escuelas, oficinas públicas, fundiciones de minerales y una estación ferroviaria. El puerto, con un muelle de 85 metros, manejaba buques de gran calado, exportando minerales y importando bienes.

Eventos clave incluyeron la Revolución Constituyente de 1859, la Guerra del Pacífico (1879-1883), donde Caldera jugó un rol logístico, y la inmigración italiana, reflejada en sitios como la Casa Museo Tornini (abierta en 2010). En 1876, se inauguró el cementerio laico, el primero de Chile. Sin embargo, crisis como la del Norte Chico en la primera mitad del siglo XX, debido a fluctuaciones en el mercado del cobre, afectaron la economía, con rigideces en la producción expuestas a cambios globales. Otro suceso fue el hundimiento del acorazado "Blanco Encalada" por un torpedo el 23 de abril de 1891 durante la Guerra Civil.

La economía se diversificó hacia la pesca y la agricultura, pero el puerto siguió siendo clave para la exportación de minerales, favorecido por el ferrocarril.

Caldera y la Guerra del Pacífico

La Guerra del Pacífico, que tuvo lugar entre 1879 y 1883, marcó una etapa crucial en la historia de Caldera, una ciudad que, durante este conflicto, se convirtió en un puerto militar y logístico clave. Debido a su ubicación estratégica en la costa del Océano Pacífico, Caldera ofreció acceso a rutas marítimas esenciales que permitieron el movimiento de tropas y suministros, desempeñando un papel vital en las operaciones militares que se desarrollaron entre Chile, Perú y Bolivia.

Durante la guerra, Caldera fue utilizada como una base desde la cual las fuerzas chilenas podían planificar e implementar sus estrategias. El puerto facilitó el desembarco de tropas y la concentración de recursos necesarios para llevar a cabo campañas en el norte del país. Este uso militar del puerto no solo intensificó su actividad económica, sino que también promovió un aumento significativo en la población de la ciudad. La llegada de tropas, proveedores y trabajadores para respaldar el esfuerzo bélico también contribuyó a su crecimiento demográfico.

Un aspecto notable de este periodo fue la construcción de infraestructura que se realizó en respuesta a las necesidades del conflicto. Edificios portuarios, caminos y otras instalaciones estratégicas fueron desarrollados, lo que sentó las bases para el crecimiento posterior de Caldera. Sin embargo, el impacto de la guerra no fue únicamente económico. Las tensiones sociales y los desafíos derivados de la guerra también provocaron cambios en la estructura social de la ciudad, conforme los habitantes se adaptaron a una nueva realidad marcada por el conflicto.

En las décadas siguientes a la guerra, el legado de esta contienda se hizo evidente en el desarrollo de Caldera, ya que su infraestructura mejorada, junto con su experiencia como puerto militar, le permitió posicionarse como un punto logístico importante en la región de Atacama. Este crecimiento continuo destaca cómo la Guerra del Pacífico influyó decisivamente en el rumbo de la ciudad, afectando no solo su desarrollo inmediato, sino también su futuro económico y social.

Hitos Históricos de Caldera: Cementerio Laico y el Barco Blanco Encalada

Producto de la enorme cantidad de inmigrantes europeos, muchos de ellos de religiones diferentes a la católica, por Erogación Ciudadana, se crea el  Cementerio Laico de Caldera el 20 de septiembre de 1876.  En dicho espacio descansan numerosos inmigrantes escoces, alemanes, norteamericanos, incluso de países tan lejanos como China. Otro simbolo desconocido, corresponde a los restos del emblemático Barco Blanco Encalada, que participara exitosamente en la Guerra del Pacifico, que fuera hundido frente al viejo muelle mecanizado, por la torpedera Lynch, en medio de la Guerra Civil de 1891. Sus restos en el fondo marino, hoy son un conocido spot para buceadores y amantes de la Historia de Chile. 

Siglo XX y XXI: Declive Minero, Modernización y Turismo (1900-Actualidad)  En el siglo XX, Caldera enfrentó declives mineros, pero se adaptó. En 1910, se construyó la antigua aduana (hoy Centro de Desarrollo Cultural de la Universidad de Atacama), en estilo neoclásico. En 1950, se inició la construcción del muelle mecanizado al sur de la ciudad, un "gigante de acero" de 400 metros, propiedad de la Compañía de Acero del Pacífico (CAP), para exportar hierro de minas como El Algarrobo. Este muelle simbolizó la era industrial, pero decayó con el cierre de operaciones en la década de 2010. 

La economía se orientó hacia la pesca artesanal e industrial (harina de pescado, cultivos de ostiones, abalones y erizos para mercados asiáticos y europeos), el comercio portuario (exportación de uvas, cobre e hierro) y el turismo estival. Con 176 km de costa, atractivos como playas, surf y senderismo atraen visitantes. En 2018, había 253 empresas, con un ECI de -0,12, enfocadas en mantenimiento, pesca y procesamiento de mariscos. La población creció radicalmente de 2.129 en 1899 a 17.662 en 2017, calculos aproximados de 20.000 habitantes, con una densidad de 3,46 hab./km² en 4.666,6 km². Eventos recientes incluyen la preservación patrimonial, como la estación ferroviaria y el faro de Caldera, que resalta su historia minera.

En resumen, Caldera evolucionó de un puerto minero fundado en 1849 a una comuna diversa, donde el ferrocarril de 1851 no solo conectó el desierto con el mar, sino que catalizó la modernización de Chile. Hoy, enfrenta desafíos como el cambio climático y la sostenibilidad, pero su legado histórico la posiciona como un tesoro cultural de Atacama.